30.10.07

De niño miraba el cielo

Cada cierto tiempo uno hace un recuento de lo que ha pasado hasta llegar el presente, algo así como una actualización o re-acomodación de los recuerdos, algo así como nostalgia con sabor a lecheconplátano. Y uno no puede dejar de echar de menos la libre-dependencia de la niñez, lo liviano y eterno que parece el mundo, y las imagenes. Las imagenes. Los olores. Los sabores.

Hoy me pienso. Me miro. Me siento como un niño que está castigado y no puede salir a jugar a la calle, y mira desde su ventana como juegan los demás niños sin poder participar de ninguno de sus juegos. El abanico de deseos siempre es interminable, pero el tiempo siempre se hace corto y las obligaciones lo dejan a uno sin mucho espacio para la improvisación. Me surgen dudas, preguntas, respuestas y más preguntas, arrepentimientos. No, arrepentimientos no. Todo recuerdo es agradable pasado un tiempo, al final hasta a sus demonios uno los extraña cuando ya no se presentan muy a menudo. Uno a la larga perdona. Todo pasado se convierte en un paraíso, en un sueño. Bueno, hay excepciones, pero de todos modos el recuerdo va cambiando en la cabeza, mezclandose y adornandose. Ver el pasado cruzando la calle ya no duele, no pica, no quema, no arde. Ver el pasado es sonreir como si nada hubiese pasado, como si la cicatriz hubiese sido por cualquier otra cosa menos por ese pasado, como si la cicatriz no lo fuera. Al final, de tanto que pasa uno con sus recuerdos termina haciendose amigo de ellos...

El pasado no se supera. Lo que pasa es que uno decide vivir el presente. El dasain merece ser vivido en pleno, pienselo o no uno. Sobre todo si el presente sigue mejorando como lo está haciendo. Buena compañía, buenos cambios, un buen café y una buena lectura. El tiempo se me va, lo reconozco, y no alcanzo a hacer todo lo que me propongo; estoy todo el tiempo ocupado y cuando tengo tiempo para hacer lo urgente (porque ya hice lo importante, siguiendo la diferencia establecida por la sabia Mafalda), tengo tanto sueño que sólo imagino mi cama y el silencio. Pero son buenos tiempos, aunque haya sol (y con él dolores de cabeza) aún hay humedad en el ambiente. Pero sigo pensando en el ayer, cuando de niño miraba el cielo y me maravillaba de la forma de las constelaciones, cuando probaba sonidos con los baldes del pozo de mis tíos del sur, cuando nos comíamos los jugos yupi en polvo con mis primos, cuando nos construiamos bases secretas, cuando jugar con una pelota de trapo era la gran pasión... cuando era niño y ahora todo eso me parece de cuentos... porque el presente se encarga de hermosearlo todo...

Los plazos se van cumpliendo y debo estar a la altura. No puedo dejar que la carga se caiga, sino que debo subir las montañas con todo el peso intacto. Debo hacer lo urgente para poder hacer lo importante. Debo cumplir con el deber para poder así dedicarme a cumplir conmigo mismo. Debo terminar mis metas de mediano plazo para poder no tener más metas. Debo salir de la esfera para poder fabricarme una a mi gusto. Debo salirme del sistema antes que me convierta en un ente y en un producto extraño...

De niño miraba el cielo, y parece que no es el mismo cielo que miro ahora. Pero sigo siendo un niño, creo yo, porque a cada rato vivo esa lucidez que sólo se tiene a esa edad, y siento la alegría de mirar el cielo y aún sorprenderme con el canto de la tierra. De niño miraba el cielo, y aún lo miro, fijamente, así como miro mi destino que no lo es, así como miro el montón de páginas en blanco de mi futuro, y las páginas llenas de borrones de mi pasado...

1 comentario:

Aerdnaalimac dijo...

El presente siempre hermosea los recuerdos, en esos tiempos que eramos pequeños y nos contentabamos con tan poco. A medida que mas sabemos y crecemos nuestro abanico de posibilidades se amplía, pero como no todo es conseguible, nos sentimos demasiado presos

Y confrontar ello se pueden dar dos opciones

-Trabajar la imaginación de la manera mas sutil y placentera que se pueda, manteniendo satisfechos los anhelos, pero de manera que nadie se de cuenta que uno esta medio loco
-O cerrarse y enfurecerse, para sentirse cada vez más preso en la disgustosa realidad


La segunda...ud no la haga. Y la primera funcionó para mi hace poco. Espero retornar, pq la segunda y su realismo tienen mi cabeza a punto de explotar


saludos