Citando a Proust . . .
“Sin duda, al recordar sus conversaciones, pensando en ella así cuando estaba solo, no hacía sino representar su imagen entre muchas otras imágenes de mujeres de ensoñaciones novelescas; pero si, gracias a cualquier circunstancia (o incluso sin que fuera gracias a ella, ya que la circunstancia que se presenta en un momento en el que un estado, latente hasta entonces, se revela, puede no haber influido en absoluto sobre él), la imagen de Odette de Crécy llegaba a absorber todas aquellas ensoñaciones, si éstas no podían deslindarse de su recuerdo, entonces la imperfección de su cuerpo no tendría ya ninguna importancia, ni que fuera, más o menos como otro, del gusto de Swann, porque, convertido en el cuerpo de aquélla que amaba, sería de ahí en adelante el único capaz de causarle alegrías y tormentos”.
Marcel Proust “Un amor de Swann”

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