29.11.07

Paradojas y Negligencias

La urgencia de llegar a tiempo se transformó en ironía. Escuchar The Beatles todos los domingos por la tarde era algo más que una simple obsesión: era una religión. Según ella misma pensaba, las obsesiones son lo más sencillo del mundo, porque es una relación unilateral entre cazador y presa, y no hay nada más primitivo que eso. Todo ello se explica con un ejemplo (ella lo había pensado muchas veces), el de cualquier vicio, por ejemplo, el vicio de fumar. El vicio es una obsesión, en cuanto el cazador (o la victima de la obsesión, oh paradoja) sólo tiene dentro de su rango de visión a su presa (el objeto que lo atrae), en este caso el cigarrillo. Relación unilateral. Prehistórico. Pasado de moda, y no de esas cosas que están pasadas de moda pero que están de moda (oh paradoja, nuevamente), sino de esas que "ya basta!".

Una religión en cambio... bueno, ese es otro tema...

Ese día iba otra vez atrasada. Cada mañana repasaba en su mente el mismo reclamo contra nadie "¿Por qué siempre me toca la micro más lenta?". Como no se lo decía a nadie, nadie le respondía. En el fondo sabía que era ella la única responsable de todo, aunque sin negar que, según la ley de Murphy, siempre nos va a tocar la micro más lenta cuando vamos atrasados. La culpa era siempre de ella, pero la culpa igualmente la tenía la micro (oh, nueva paradoja).

Bajar el cerro todas las mañanas habia perdido su delicioso sabor de antaño. Quizás por falta de novedad, quizás por falta de rutina (paradoja otra vez). Tenía ese día en su mente grabado el sonido del contacto entrando a msn, y en su mente lo repasaba de todos los colores posibles, incluso guardando tonalidades y brillos distintos. Definitivamente su disco favorito era A Hard Day's Night... o acaso era White (1 y 2)... habría que darle unas vueltas más, pero era su favorito, eso era definitivo, aunque aún no se decidía por cuál, por lo que no era definitivo, o sea, no tenía un disco favorito... eso la alteraba, porque siempre vivía confiada de saber 1) quién era, 2) quién no era, 3) qué cosas le gustaban, 4) qué cosas no le gustaban, 5) cualquier otro criterio que requiera decisión.

Le molestaba que hubiesen tantas paradojas en la vida de las personas. Para ella lo contrario de negro era blanco. Y punto.

Pero ¿qué hay del azul, el rojo, el amarillo? ¿También tenían su doble opuesto? Esa duda siempre le surgía a mitad del camino, cuando ya se daba por vencida y se sabía irremediablemente atrasada. "Tal vez no haya clases, o tal vez el profesor también llegue atrasado". Le divertía imaginarse a ella misma llegar al mismo tiempo que su profesor, le divertía la forma en que se saludarían y sonreirían, en forma cómplice e ignorando la hora. Pero eso era imposible, porque el profesor de esa clase siempre llegaba a la hora, y probablemente no la dejaría ni entrar. Entonces, ¿para qué se esforzaba tanto en llegar, si ya estaba atrasada? ¿De dónde surgía ese montón de esperanzas y respuestas incoherentes ante su propia negligencia?

¿Llegaré en 5 minutos? se preguntaba en medio de un "taco". La respuesta era obvia, pero su mente no quería darse por vencida y seguía buscándole explicaciones imposibles a su situación.

Le costaba entender que, aunque hacía todo rápido, siempre saliera tarde de su casa para ir a clases. Hablaba rápido, comía rápido. Ni siquiera andaba relajada por la vida. Al contrario, siempre iba corriendo, agitada, tomándose el café mientras caminaba-hablaba-reía-pensaba. Una vez le habían preguntado "¿Cómo es que hablas tan rápido?" y ella, instintivamente, había respondido "Es que pienso rápido, por eso hablo rápido". Se creía inteligente con esa frase. Con el tiempo comprendió que la gente realmente inteligente escoge con más cuidado lo que habla, no dice todo lo que piensa atarantadamente; además, saben resumir el montón de cosas que piensan en una idea central y coherente; además, andan más calmados por la vida, porque conocen bien sus ritmos.

Ya quedaba una cuadra.

"¿Por qué tiene que detenerse en cada esquina?"

"¿Por qué se va detrás de este inmenso bus? ¿No puede adelantarlo?"

"¡Hey! ¡Estamos en verde! ¿Por qué no avanzamos?"

"¿Por qué tiene que esperar a esa señora gorda? Ya habrá una micro con más espacio para ella"


Pero todos esos reclamos sólo los pensaba. Nunca le reclamaría al conductor, y menos desde una vez que vio cómo uno de ellos se bajaba y se ponía a pelear con un señor que manejaba una camioneta y se le atravesó por delante, a puñetazos limpios, hasta que llegó un carabinero y los separó. No, jamás se metería con uno de esos conductores. Algunos se ven pacíficos, eso sí, pero nunca hay que confiar en las apariencias. "She loves you yeah yeah yeah". Sí, sí, ella era mujer, y probablemente serían frescos con ella antes de ser ofensivos, pero prefería evitar comprobarlo.

Al fin llegó al hora de bajarse. Corrió por la calle hasta llegar a la universidad. Miró y vio que recién estaban entrando a la clase. Miró su reloj y sólo se había atrasado diez minutos. ¿Por qué estaban afuera? Como fuese, corrió hasta la sala y, como un golpe de suerte, alcanzó a entrar. "Ya, ella es la última, nadie más entra" dijo el profesor. Quizás justo ese día andaba de buen humor, en otra ocasión hubiese hecho la clase con tres alumnos adentro; ese tipo de cosas no le importaban. "All you need is love"

Se sentó en uno de los asientos del fondo. . Y ahora, a pensar en otra cosa.


1 comentario:

Circo Pobre dijo...

vasquez inspiration