13.8.07

Entre Cerros y Plan (Parte 2)

Nuevamente debido a cierta casualidad existencial se encontraron, como si se hubiesen puesto de acuerdo para hacerlo, detrás del Neptuno. Sí, esa pileta que tiene unos pescaditos, entre eso y la librería de atrás. Se encontraron justo de frente, se miraron y sonrieron, al acercarse pretendieron que fuese más casual aún aquél encuentro mirando para otro lado tosiendo y pensando en otra cosa. Hacía frío esa tarde. "Valparaíso puede ser una fuente de no-tiempo similar a la mente, pero con un poco más de certidumbre" dijo Carmen. Él asintió y la invitó a caminar.

Habían pasado un montón de cosas extrañas entre los dos, desde que habían vuelto juntos del sur. Anselmo sabía que ella era así, que de pronto le daba la locura y podía pintar de nuevo su pieza (en dos meses lo había hecho unas cinco veces) o regalar la mitad de su closet. Y claro, su úlitma locura fue viajar al sur, donde él estaba descansando y evadiendo el mundo donde su tío. En mejores palabras, estaba evadiendo el presente con un poco de pasado.

Carmen pensaba en el botón del semáforo y en su supuesta eficiencia a la hora de cruzar la calle. ¿Quién alimentará a esos peces? Recordó en su manía de perder siempre un calcetín, así que esa mañana había resuelto ponerse siempre calcetines cambiados, después de todo tenía una gran cantidad de calcetines "guachos". Francamente no creía en la filosofía de Anselmo de coserle los hoyos a cada calcetín (y menos de plancharlos para secarlos más rápido en invierno) y si alguno quedaba sin pareja utilizarlo para limpiar los muebles o guardarlo para algún día hacerse un títere.

Caminaron. Cada uno pensando en lo suyo, pero compartiendo algo de aire, la subida desde el plan al cerro, a ratos la vereda y a ratos la calle, un sandwich de soya a medio comer y unas cuantas palabras mientras caminaban.

Hacía frío, y un viento helado se insertaba con facilidad entre la lana del chaleco tejido de Carmen. Sin pensarlo dos veces, y luego de mirar lo abrigada que se veía la chaqueta de Anselmo, se metió ahí dentro abrazando el torso de su distraído mejor amigo y poniendo, casi por obligación para él, su brazo sobre los hombros de ella. "¿Quedaste cómoda?" le preguntó irónicamente Anselmo. "Podría decirse que sí..." respondió ella y siguieron caminando rumbo a alguna parte que ninguno de los dos sabía.

2 comentarios:

Cantante Calva dijo...

"entre cerros y plan" es como entre el relieve(movimiento) y lo estático...el título es como la historia de los personajes

me gustó mucho :)

~el sueño del esquimal~ dijo...

la pileta de neptuno.... clasico punto de encuentro. la verdad es que los peces ya no estan, al menos asi vi el otro dia que quise mirarlos... quizas en verdad nadie los alimentaba... o fueron alimento de otro
o quizas mire denuevo otro dia y esten ahi como si nada



nada mejor que los encuentros casuales y paseos por los cerros



y qué paso en el sur??
jaa