19.6.08

La supervivencia del ángel


Desde las profundidades del inconsciente asoman ideas, renacen penas que nunca hemos olvidado, arremeten los climas con sus fastuosos corceles dorados, víctimas del Universo que se avalanza sobre los dioses mortales. Nunca flanearemos con tanta vida como cuando este azul invierno nos cobijaba con su fraterno y frío manto de insistencias. Las figuras en blanco-y-negro me sonrieron otra vez desde su eterno mundo de colores que no existen. Fuimos mimos otra vez, haciendo mímesis de los sentimientos humanos, re-creando la vida para luego dejar que se pierda sumergida en las arenas amarillentas del egoísmo. Los idilios no pensaron jamás en retrodecer, cuando hace frío, cuando llueve, cuando las camas se hacen más propicias, cuando las piernas suaves y los leves cariños en la oscuridad de la tarde nublada tienen un extraño y familiar sabor a café con vainilla.

Una vez más las tórtolas vuelan con su vuelo raso, fugaces como luces del anochecer citadino. Lúgubres patios en medio de la soledá, inhabitable fantasía del género humano; y divagaciones, agonías, múltiples alevosías, encanto de sirena, música bajo tierra, ensimismamiento, capricho de los dioses. Y nosotros viajamos, alejados de nosotros mismos, ansiosos de paz, hambrientos de sueño, cubiertos de felicidá de esa con olor a noche y estío. Burócratas y autómatas, kafkianos irremediables, androides inpensantes se cruzan en nuestro vuelo, en corbata y de terno, en traje color pastel, con miedo a las dictaduras que nunca acaban. Siempre hay engendros que nos quitan la paz, disfrazados de verde y encargados del bandidaje disimulado, con forma de papeles y formularios engorrosos, o boinas y lumas pesadas, chorros de agua sucia, ropa ensangrentada, rostros que no dejan verse amparados por la fuerza que ejerce el centro de la tierra disfrazada de noche.

Antítesis irremediables del ángel color ámbar, caíamos sin remedio en agujeros infinitos, perdimos la capacidad de ver en colores por culpa de la angustia, acostumbrados cada vez más a llevar una vida oriental, que es el nuevo sueño americano. Pulpas de ilusión se acurrucan en nuestros tobillos, como cuando las serpientes del día se reían de nuestros desvelos, y no podemos dormir, otra vez es nuestro el insomnio, y construimos nuevos mundos que recrean en nuestro, pero desde un punto de vista más hipotético.

4 comentarios:

Cantante Calva dijo...

"Lúgubres patios en medio de la soledá"... cuando te dije "pordrías escribir así" no me dijiste "ya lo hice".
¿Se te olvidó o lo querías dejar como sorpresa?. Aunque ahora pienso en que quizás querías decirlo pero como hablo tanto no pudiste, si es así dímelo para no hablar nunca más por un buen tiempo.Cariños,
"Nicolé".

Cantante Calva dijo...

Recuerda la frase cliché de hoy:
"Es grande el destino"

Cantante Calva dijo...

No creo que lo absurdo lo haga menos digno de comentario,sobre todo si le hablas a la cantante calva. Y sobre "rebuscada" entonces mejor aún, es una obsesión más personal.

Anónimo dijo...

Cómo podría¿? eso lo dejo a tu criterio, justo leía tus escritos.. y esto de creear nuevos mundos, y fortalecer lo imaginable, pensemos entonces, cómo eso que parece imposible podría ser dentro de otros mundos...

Sí, lo gráfico es lo que más me gusta,. y lo que más me llega.Pocas cosas se comparan con un escrito que uno pueda imaginar totalmente, claro, esto muy, demasiado subjetivo!
saludos!